Fascitis plantar e inyecciones

La fascitis plantar y el espolón se solían tratar con inyecciones de corticostereides y cortisonas.

Las cortisonas son una variante artificial de los esteroides que se generan de manera natural en el cuerpo en situaciones de estrés y que tiene un efecto antiinflamatorio. Esta versión artificial de los esteroides naturales se usa sobre todo para tratar inflamaciones de ligamentos en atletas, como la fascitis plantar e inflamaciones del tendón de Aquiles.

En caso de tratar la fascitis con cortisona, ésta se pincha en la zona de la inflamación de la fascitis plantar. Este tratamiento puede ser muy doloroso ya que se pincha en una zona inflamada muy cerca del hueso, y requiere de un periodo de reposo. En caso de que el tratamiento funcione, el efecto es prácticamente inmediato, aunque puede ser temporal, con lo que habría que repetirlo. Como efecto adverso, hay que mencionar que los corticosteroides pueden debilitar los tejidos ligamentosos. Por esto, los doctores suelen ser precavidos a la hora de de elegir este tratamiento. Se han llegado a registrar casos de rupturas totales de la fascia, por lo que no se deben aplicar más de tres inyecciones en total.

En todo caso, si el resto de tratamientos fallan, ésta puede ser una opción a tener en cuenta.